viernes, 23 de enero de 2026

No quiero seguir siendo el malo.

 Yep, unos ocho años después escribiendo esta entrada. Yep. Yep.

Han pasado algunas cosas, ya iré comentándolas si consigo mantener la inercia inducida por las pastillas. 

 Vamos al lío, a ver qué puedo sacar:

 

Hace tiempo que no me apetece ser el malo. En partidas de rol, una pequeña cosilla que anhelaba era ser villano en partida, especialmente un personaje malvado. En mi mesa habitual empecé algo así con Ollie; una sortílega con una intención exagerada de sobrevivir a todo y a todos, e incluso sobreponerse a ellos y usar al grupo si hacía falta para conseguir sus objetivos inmediatos, sin importar qué ocurriera con ellos. 
 

La verdad, no sé si se lo llegué a proponer al Narrador, porque francamente, no lo recuerdo, pero sí sé que la cosa duró poco. Robé un arma, hice alguna pequeña putada más y dejé de hacerlo porque la verdad, jugamos en grupo y de forma cooperativa, no creo que fuera el mejor momento, así que Ollie bajó de los cielos de la villanía malvada y el egoísmo más abyecto a la tierra del querer sobrevivir a sus movidas, a las distintas aventuras, sin quitar la pequeña pátina de egoísmo, avaricia y en general, no la mejor de las personas. Además, cada vez que hacía algo de apariencia desinteresado por el grupo, tenía que aclarar que lo hacía porque en las Tierras Salvajes de Lüreon, su supervivencia depende de mantenerse a salvo con más personas capaces. Sí, también es un poco Tsundere. Sí, lo ví llegar y aún así decidí mantenerlo.

Y ahí sigue Ollie, sigue siendo de mis pejotas preferidos, con proyectos para hacerme un libro de sortilegios para su uso en mesa (en el mismo lugar que todos mis proyectos (los que todavía recuerdo) e ideas de su posible pasado y posible futuro y actuaciones en base a lo que pueda ocurrir.

 

Pero no tengo ganas de intentar siquiera a un personaje malvado. O sea, igual si tuviera la oportunidad... Pero tal y como está el mundo, con gente diciendo y haciendo villanías con total impunidad, con grupos declarando la empatía como algo tonto, innecesario o directamente dañino. Ver el mundo convertirse en un entorno en el que Indiana Jones o William Blazkowicz se pasarían el día partiendo culos nazis porque aparentemente son ilimitados y siempre hay más, donde estos además son aplaudidos. Donde la gente discute que a todo llamamos nazismo, mientras siguen paso a paso y con celosa frialdad el manual de llegar al poder del nazismo. No se llaman así, pero como alguien se llame es irrelevante, siempre es cómo actua y si huele a nazi, saluda como uno y tiene sus intenciones políticas; es Nazi.

 

Obviamente, es un pensamiento un poco reductivo, hay mucha gente que actúa como uno a partes; podría ser un facha patrio normal, o un fasctista de corte italiano (the OG's), un nacionalista llamando a limpieza étnica o un psicópata religioso reclamando fuego infernal para todos los que no entran y participan de su misma droga. El diálogo nunca les sirvió y nunca se lo deberíamos haber propuesto siquiera, porque nunca lo buscaron (no estoy diciendo nada nuevo, lleva pasando mucho tiempo ya), sólo querían secuestrarlo y convertirlo en suyo para poder decirte la vieja frase de "vamos a tomar una posición de compromiso". Pero cada vez que buscamos ese compromiso, dan varios pasos atrás, hacia su propio oscurantismo y te vuelven a exigir compromiso y lo siguen haciendo hasta que te das cuenta que estás en una cueva y estás pidiendo el absoluto mínimo, cómo es reconocer a todo el mundo como personas y no sólo los sectores que les interesa. 

Ser tolerantes con esas personas (porque son personas, no monstruos mitológicos) nos ha metido en este embolado, por pretender que todo el mundo debe poder hablar y expresar su opinión. Pero si dicha opinión implica el cercar, atacar y exterminar a otros por su sexualidad, o etnia, o porque son pobres, o discapacitados, o símplemente distintos... Sin parar a ver qué dicen, o qué hacen, sino porque es una forma de mantener siempre a la población en alerta, con un nuevo "enemigo" cultural o social cada vez.

Y cuando decidimos dejar la tolerancia con esos Nazis (de nuevo, reductivo, pero no voy a cambiar de insulto cada vez), ahora los malos son los otros, porque no se les reconoce a ellos. Como si fueran personas cuyo objetivo final, es el apartar, cercar y exterminar a las partes de la población que ellos decidan por la "patria" y el mundo. 

Soltarán bulos a diestra y siniestra, a los que ninguno de sus seguidores comprobarán, ni aunque se los presentes como tales. Mentirán de forma tan evidente que bien podrían ser infantes atrapados con las manos en el tarro de galletas y la boca llena de migas, que negarán haber comido alguna y lanzarán acusaciones fuera para decir que fueron los "otros", siendo los otros los que sea más sencillo poner a la población en contra.

Cada vez los otros pueden ser distintos grupos, ahora una etnia, o un grupo religioso, o en general inmigrantes (que al mismo tiempo quitan trabajos y vivienda y reciben pagas de cuantías alucinantes por no trabajar), o son miembros de la comunidad lgtbi+, o miembros de la izquierda demócrata, comunistas o anarquistas, a los que señalan, sacan libros de agravios como si les importaran y gritan "ni los unos ni los otros!" mientras se preparan el brazalete con la cruz gamada porque "no les hemos dejado más opción". 

 

En fin, todo este tocho para decir que estoy cansado y apenado del rumbo del mundo (y no entremos en la parte económica o ecológica, que ahí hay villanos para otro día y de normal se dan mucho la mano con la gente de la que hablo aquí). Y que por esa razón, ya no me apetece tanto interpretar a un pejota malvado.

 

En fin, muchas gracias por leerme si habéis llegado hasta acá. Me disculpo por los años de inactividad, aunque es una disculpa que leo vacía. No voy a hacer promesas de volver porque ya he aprendido y hacer promesas para no poder cumplirlas, pues mejor que no. Si esta inercia fruto del declive social y las pastillas, alimentada por la ira se mantiene, supongo que expandiré. Si la vida me vuelve a superar, pues supongo que no.

 

Saludillos a todes, se os quiere, id con cuidado.

jueves, 28 de septiembre de 2017

No deja de tener retranca

Es difícil, si vives en España (no sé cómo se estará pintanto el panorama para los que no son de aquí), no saber la que está pintando por acá. No soy de los de hacer declaraciones políticas sesudas (ya sabéis, para eso hace falta seso) y suelo preferir el burdo relato de dobles sentidos y cosas así, pero bueno, supongo que hoy no vengo a contar una historia. O tal vez sí. Intentaré ser breve.
Soy de Valencia, he vivido toda la vida aquí (excepto un lapsus geograficus de no recuerdo cuanto tiempo, pero no mucho) y si bien siempre me han sorprendido mis conciudadanos, cada vez me consiguen sorprender más. Hay de todo, por supuesto, así que me centraré en una masa bastante nutrida, concretamente de gente que piensa que nuestro alcalde debería someter a votación popular (hablan de preguntar al pueblo) algunas decisiones. Y no me parece mal, hay ciertas decisiones que se deberían someter a votación popular, me parece correcto.

Pero juraría que se votaron unos representantes para poder decidir si el sofá debe ir más a la derecha o más a la izquierda sin que tengamos que montar un domingo de referéndum así por las buenas. Los referéndums; (referéndumes? joder, me estoy quedando analfabestia por momentos) están muy bien para ciertas cosas, como elegir sistema de gobierno, sí o no a la monarquía, votar una constitución (o su modificación), elegir canción del verano... Vamos, cosas importantes.
Ojo, que hablo de cosas que he leído, no de cosas que haya hecho, porque yo no voté nada de lo de arriba. A buenas horas iba a tener "Despacito" como canción del verano si hubiera podido votar. Ahora está ahí; intocable, como puesta en un trono. Real.

En fin, a lo que iba que me despisto. Resulta que tras pasar un rato leyendo a gente afable exigir que los rojos peligrosos que nos gobiernan en la ciudad que arreglen problemas que los que estuvieron más de 20 tacos en el poder ni se dignaron en mirar (y exigir tiros en la nuca y ejecuciones sumarísimas, toma democracia), no he podido dejar de notar la de cantidad de esa misma gente que además exigía esto mismo, preguntar al pueblo. Preguntar al pueblo qué es lo que quiere.
Preguntar al pueblo qué es lo que quiere, en España.


También los había que hablaban de dialogar.
Dialogar. En España.


Y no ha dejado de chocarme, que esa gente hablara también "cortar el grifo", "sacar los tanques", "encerrarlos a todos" cuando se referían a cierto territorio y a la liada que hay a su alrededor.
Dialogantes y de talante democrático, todos ellos.
Los habrá que me argumentarán que si han actuado mal, que si las garras judeostalinistas, que si el bigote de Franco era orgulloso y tenía salero y que si ellos empezaron antes... Y es que me da igual. Tal vez tampoco yo esté muy por la labor de dialogar, bastante me ha cansado caralibro en ese aspecto (y lo que no es caralibro).

En fin, pasadlo bien, cuidaos y ya nos leeremos.

sábado, 8 de julio de 2017

Partida Persistente Star Wars 4 (es un Universo vivo)

Vuelvo al tema que me ocupaba la última vez que escribí aquí (prácticamente de lo único que me sale de un tiempo a esta parte). Esta vez, voy a repasar algunas de las cosas que dije en la primera entrada y especialmente, a expandirlas (ahora que las llevo más claras).

El Universo gira independientemente de lo que hagas:
Algo que tal vez no haya enfatizado mucho hasta ahora, es que la idea de ser un universo de juego persistente no es al estilo juego multijugador masivo tradicional (que varias personas me han comentado ya que es lo que se les viene a la cabeza cuando hablo de esto). No hay una serie de misiones que hacer y que podrá hacer cada uno independientemente (sí, sería más sencillo para mí reutilizar descaradamente material que ya he usado con otros).
La idea general, es que todos comparten galaxia y tiempo. Mi idea de hacer sesiones muy cortas, se debe a dos razones:
-Una sesión corta con tan sólo uno o dos pejotas puede llegar a ser muy provechosa. En solitario, una persona avanzará más en su trama que un grupo grande porque se podrá centrar mejor y esa hora o ese par de horas podrían suponer un avance importante.
-Además, a la hora de conciliar horarios, un par de horas semanales con una o dos personas en partida son mucho más fáciles de proponer que con más jugadores o más horas. Lo que me permitirá tener varias sesiones por semana, una para cada personaje y por tanto, que el reloj galáctico avance con más ligereza.
Además, juntar dos sesiones en una para tener una colaboración será más probable y gratificante de esta manera (desde mi punto de vista).

El Universo de juego, además tiene su propia historia "personal". Pasan muchas más cosas que las que hacen los propios jugadores y algunas son más o menos importantes. El marco de una guerra civil galáctica ayuda en mucho en este aspecto, pero la guerra tampoco es precisamente la mayor preocupación de la mayoría de personas el la galaxia. Un pejota puede presenciar un accidente en una estación y pensar automáticamente que es un gancho de la historia, algo puesto ahí para iniciar una aventura.
Y es posible, y es posible que esa nave se la haya pegado por otra razón (por ejemplo, que un jugador haya disparado a los mandos y se haya visto incapaz de evitar el choque). Es también posible que la seguridad de dicha estación no permita pasar a cualquiera a investigar y al final, ni siquiera se entere por qué ha ocurrido todo eso.
Por supuesto, no puedo simular una galaxia entera de posibilidades. Pero sí que puedo hacer pequeños elementos comunes, noticias, situaciones y percances reconocibles para todos. Llevo bastantes líneas escritas (y algunas grabadas a pelo en mi teléfono según se me han ido ocurriendo) sobre eventos que se irán conociendo poco a poco. Un desfalco, tal vez una masacre con un motivo religioso, un ataque no demasiado claro sobre un gobierno soberano... Las noticias en la galaxia son bastante actuales, si nos paramos a pensarlo.
Además de los eventos a nivel general, están los más cercanos a los distintos personajes. Si una jugadora fue parte de por ejemplo, el Terror del Yugo (una organización mercenaria que apoyó la causa rebelde y me he inventado, así, por la cara), probablemente se enterará de alguna manera la casi completa aniquilación de este grupo cuando plantaba cara al Imperio Galáctico. O si un jugador se dedica a blanquear el dinero que le entregan, sabrá de las redadas que puedan haber ocurrido en garitos de la competencia.
Y por último, los que estarían cercanos, pero geográficamente, como por ejemplo que una población haya sido exterminada en una de las lunas donde habita una pejota (y que tal vez, sea además una posible aventura).

Todo esto es muy bonito. Por supuesto, habrá que ver la prueba de fuego que supone el día a día de las partidas y la forma de distintas personas de encarar la información dada. Me encantará ver como hay quien se enganchan a algo que no llevará a ninguna parte (y tal vez, incluso saque algo) tanto como que una posible aventura no parezca tan interesante (aunque ahí, habré fallado).

Y esas son las reflexiones. Poco más para hoy.

sábado, 24 de junio de 2017

Partida Persistente Star Wars 3 (el retorno del vago)

Ahora que tengo una de esas cosas en las que yo hago algo y alguien me entrega eso que parece ser "dinero" a cambio, mi mente inevitablemente está llevando lo que yo llamo "proceso cerebral cabronías" o PCC para abreviar. Trata de que la falta de ganas de hacer nada de antes se ha trastocado en un aluvión de ideas de los que hacía tiempo que no tenía, algo que me ha obligado a por primera vez en bastante tiempo llevar una libretita y un boli detrás para apuntar, porque ya no doy para memorizar tanto.
Lo bueno, que estoy escribiendo más. Tratando de completar algunas historias mientras intento terminar algún relato corto y cosas que tenía pendientes.


Atención que a partir de aquí viene un tochazo:
Entre esas cosas, está aquella campaña persistente de Star Wars que estaba creando. Nunca dejé de hacerlo (de hecho, es de lo único en lo que me podía concentrar mínimamente), aunque a un ritmo lento. Ahora, como diario de abordo que es este humilde blog, os voy a traer las nuevas reflexiones e ideas que he ido rumiando para, antes o después, echar a andar el reloj galáctico.


Elige tu propia aventura (y reacciona a ella como quieras): Como los clásicos libros con varias formas de acabarlos y varios finales, pero más interactivo. Mucho, mucho más.
No estoy destapando nada nuevo en los juegos de rol. Este es un enfoque más o menos utilizado por varios dejotas, que quieren ver que sus jugadores hacen algo más que reaccionar a los distintos retos. Es una forma de jugar bastante costosa, porque implica que quién juega, puede salir por cualquier lado, haciéndote la puñeta cosa mala.

Así que lo habéis adivinado. Si bien la campaña tendrá digamos un "objetivo evidente" para cada persona jugando, este variará mucho de una a otra y además el personaje podrá elegir ignorarlo si no lo necesita. Para que esto salga adelante, siempre me ha parecido adecuado que el fin último, no sea "urgente" de necesidad. No habrá mucho margen si el objetivo de un personaje es salvar el mundo o algo que sea obviamente contrarreloj. En mi caso, prefiero algo más mundano, que sea igualmente satisfactorio para la persona que juega como para mí, el dejota y sobre todo que deje la sensación de urgencia por completarlo en un aparte.

La necesidad en este caso de tener otras posibilidades es la verdadera urgencia para mí y en parte, para quien juegue bajo mi pantalla. Ando diseñando el universo inmediato alrededor de cada personaje que actualmente va a jugar, con personajes no jugadores adicionales, con lugares (puntos de interes) y digamos, vida propia. La idea, es que yo puedo hacer un anzuelo lo suficientemente decorado y apetecible para que piquen. Pero si resulta que no pican y por su cuenta (sin querer o queriendo) la lían de forma interesante, merecerá la pena.

Literalmente, estoy trabajando en una idea de sandbox, tan popular en videojuegos últimamente. Algo más trabajada y sin generadores de misiones aleatorias, por la Fuerza. Además, hay que añadir que intentaré mantener una coherencia temporal para permitir encuentros entre distintos jugadores (pero de verdad, no como el No Man's Sky).


La galaxia es un lugar de leyes (cuando las hay): No sé si habéis dirigido alguna vez. Si alguna vez habéis tenido a un personaje jugador en la partida que la liaba a cada paso y a cada palabra y se ofendía con facilidad cuando las consecuencias llamaban a su puerta. Yo he tenido unos cuantos (y hasta grupos enteros) que no soportaban la idea de que la ley viniera a decir "hola, qué tal, han de pagar por esos asesinatos para los que no tienen respuesta" y respondían violentamente (con violencia física para la ley en partida o verbal para el dejota).
Pues esto es una galaxia con gobiernos. Los hay democráticos, los hay tiránicos y los hay de tantas clases que tratar de resumirlos llevaría bastante tiempo. Mantener a la persona en juego al tanto de la ley en una remota luna de un sistema binario en el borde exterior es mi deber como dejota, pero hay ciertas "bases" que son evidentes. Entiendo que una sociedad alien podría haber desarrollado una forma muy distinta a la nuestra de ver la vida, pero es algo que prefiero de momento, dejar a la realidad para que nos sorprenda.

El roleo es muy importante en la partida que quiero llevar a cabo y este es un caso en el que se ve la importancia de tal. Una aventurera alderaaniana del espacio con cierta sensibilidad por otras culturas podría tener claro que usar el obvio pisapapeles como pisapapeles podría ser una falta de educación, ya que los locales lo tienen como ídolo. Sin embargo, un registrador de la propiedad coruscantí de una prominiente familia de inclinación imperial podría desdeñar las creencias locales abiertamente e incluso bromear lo suficiente como para usar el ídolo para calzar una mesa. Y acabar linchado por ello.

Y esto se extiende prácticamente hasta el infinito. El Imperio tiene leyes distintas a las que tenía la República Galáctica, leyes que ambos gobiernos mantenían mediante un brazo legal o armado, mientras que un gobierno tiránico local podría ser más laxo, dependiendo de si puede sacar algo de ello o directamente no se interesa.
(Además de sus problemas con la ley, los jugadores podían encontrar líos por su forma de actuar en distintas situaciones (por ejemplo, no cabrees al posadero y podrás comer caliente)).


El Roleo: Esto es peliagudo. Quién haya jugado un poco a rol sabe de lo que hablo. Meterte en tu personaje, saber qué haría en cada situación concreta y poder actuar en consecuencia. No es raro que en un grupo de juego, varias de las personas concedan no hacer ciertas cosas que tendrían todo el sentido del mundo para su personaje para evitar cargarse la partida.
Como comenté en alguna de las entradas anteriores sobre este asunto, mi intención era aprovechar la posibilidad de anonimato de los jugadores e incluso intentar que no supieran que en un momento dado, había otra persona jugando a la vez aparte de mí mismo. Esto último no me parece probable, pero lo primero sí. Poder formar una pareja o un grupo momentaneo que no deba mantenerse unido es algo que me atrae mucho y el no saber quién está detrás de cada personaje ayuda a que haya menos compromiso para las otras personas que lo forman y espero que por tanto, tener historias de traiciones, de posibles venganzas y robos dentro de un grupo que no provoque tensiones fuera del tablero virtual (sí, ya, un adulto debería poder separar el concepto juego de realidad, pero no es raro que dos jugadores cuyos personajes se odiaban, tengan nuevos personajes que se seguirán odiando por algo que ni siquiera pasó en ese universo).

Que un grupo pueda juntarse y desbandarse con facilidad y no seguir el mismo camino me atrae mucho como dejota. Aunque la idea me encanta tengo claro que es algo que va a costar de llevar hacia delante (principalmente, hay que entender que si nadie sabe quién es quién, me toca hacer de mediador para poder organizar horas y esas cosas).

 






En fin, disculpad el tocho. Esto viene a ser un resumen de lo que he ido escribiendo ya para tener mi cabeza mejor enfocada en el proyecto, pero quería dejar caer esto por aquí, porque aparte de escribir historias, me gusta que otros las jueguen.

¡Un saludo!

viernes, 26 de febrero de 2016

Humo Navideño

-¿Te has enterado? -dijo, mientras terminaba de tejer su decimonovena bufanda-. ¿Lo de los niños y el Hombre del Saco?
-¿Qué ha hecho esta vez? -el tono de hastío era palpable, pero el primero lo obvió-. Y cuidado, que esta manta es algo larga
-Según cuentan, se está dedicando sistemáticamente a devorar niños menores de seis años vivos -comentó, en voz algo más alta para hacerse oír por encima del monótono ruido de los telares-. Es increíble hasta qué punto está dispuesto a llegar por traernos la ruina.
El de la manta suspiró. Echó un vistazo a su alrededor y pensó en que si el Hombre del Saco quería traer más ruina, debía esforzarse más, porque aquél sitio era lamentablemente ruinoso.
-Ya. Qué malo el Hombre del Saco, ¿eh?.
-Y que lo digas.
-Pero... Hay algo que no me acaba de cuadrar; ¿el Hombre del Saco no era más de secuestrar para matar a machetazos?
-No...
-Sí, claro que sí. Es lo que me dijiste la semana pasada. Y la anterior hacía descarrilar trenes -sonrió, intentando sacar la maldita manta del defectuoso telar-. Pero es gracioso, porque al Hombre del Saco hace tiempo que no se le ve hacer nada. Tanto, que hay quién dice que nunca fue tan malvado como cuentan. O que no lo fue en absoluto
-¿Quieres que se te lleven? Así es como consigues que se te lleven.
-Sin embargo, a Papá Noel lo han imputado por comer niños. Y secuestrarlos. Y machetearlos. Y hacer descarrilar trenes. Y aquí estás, trabajando para él, feliz de poder malvivir bajo su ala, temiendo que se me puedan llevar por expresar mis opiniones.
-Ah, bueno. Es que si lo hace Papá Noel, está bien.
-Luego te ofende que te tome por idiota.